“Si querés paz, entiende la guerra” escribió Basil Liddel Hart en su famoso libro Estrategia planteando los errores que se comenten en diversos escenarios de enfrentamientos bélicos y políticos cuando los conflictos se llevan al extremo o se subestima al adversario.
En este escenario emerge la figura de “Lalo” Stelatto, no como candidato, sino como mediador entre Hugo Passalacqua y Carlos Rovira. La recordada mediación del Cardenal Antonio Samoré en el conflicto entre Argentina y Chile sirvió para identificar el rol de pacificador del alcalde posadeño.
Sinceramente son pocos los que ven al intendente de Posadas como potencial candidato a gobernador, tal vez por porque el mismo Stelatto no ambiciona ese cargo y responsabilidad. Pero es un actor importante para lograr el acercamiento entre el gobernador de Misiones y el líder de Encuentro Misionero
Los canales de diálogos están rotos en estos momentos tal vez porque los esbirros de uno y otro lado prefieren la confrotación permanente para lograr sus objetivos que por momentos son incomprensibles. Erróneamente nadie ve que el desgaste crece y los debilita electoralmente de cara a 2027.
La estrategia de aproximación indirecta no dio resultado. El passalacquismo y el rovirismo se desangran como si no hubiera futuro. El pacificador designado no tiene una tarea fácil en el medio de un juego perverso de operaciones mediáticas.
“Lalo en modo Samoré”, es la última carta para ponerle fin a la crisis interna del misionerismo.