La “perestroika” impulsada por Hugo Passalacqua puso en la superficie la interna del misionerismo. Hecho que obligó a Carlos Rovira a reaparecer antes de tiempo con el formato de “la previa”.
Los misioneros en general no creen que exista tal conflicto. Así que a pesar de la maquinaria mediática faltaría una movida más beligerante para que se tome en serio esta supuesta lucha de poder.
La picardía de Hugo Passalacqua es hablar solo de gestión y no contestar a ningún mensaje encriptado.
La mediatización y televisación de “la previa” es un signo de debilidad. Más si en ella se ven en las fotos sentados en la primera fila a hijos del poder.
Para Carlos Rovira no debe ser fácil escuchar sin aburrirse los alegatos guionados de los presentes a “la previa”.
Los “jamoncitos” de la interna entre el passalaquismo y el rovirismo en algún momento se tendrán que definir. En política los que gritan “soy leal” son los primeros que traicionan.
Si Encuentro Misionero impulsa una nueva forma de hacer política, seguramente habilitará internas. Para hacer todo más democrático, no?
Manejar la comunciación con publicistas de Buenos Aires desde el Hotel Faena de Puerto Madero no es de “misioneristas” ni de “políticos” inteligentes.
Irse al Mundial de Futbol 2026 haciendo base en Estados Unidos es una mala idea que puede terminar en escándalo cuando se conozcan los pormenores.
Utilizar al “gorila” de Alfredo “El Turco” Abrazian como vocero de Encuentro Misionero solo beneficia a Hugo Passalacqua.
Si el gobernador de Misiones y el mentor de Encuentro Misionero se ponen de acuerdo, y es una posibilidad factible, la fila de cadáveres políticos llegará hasta Oberá.
Y lo más importante, de qué sirve hablar de futuro si el presente se está yendo al carajo. La realidad es otra, la gente está viviendo mal y el presidente Javier Milei parece disfrutar de eso y lo dice.
La estrategia “silenzio stampa” está siendo subestimada, lo mismo que el hartazgo ante tanta soberbia.