Herrera Ahuad echó al Subsecretario de Cultura

Se trata de Juan Carlos Arrúa, que era el número dos del  Ministerio de Cultura de la Provincia. El hombre reaccionó con supuesta violencia e ínfulas de poder cuando desoyó las recomendaciones de dos profesores “voluntarios” de las caminatas recreativas. Un escándalo que le costó el cargo.

El encierro de la cuarentena parece haber profundizado la intolerancia pública a las normas que impone la convivencia, en tiempos de pandemia; como también alimentado los excesos de poder en algunos funcionarios de medio pelo, que se creen inmunes a esas decisiones gubernamentales.

Por ahí se podría inscribir el caso del licenciado Juan Carlos Arrúa, que anoche fue eyectado de su cargo de Subsecretario de Cultura de la Provincia, por haber protagonizado un verdadero escándalo en el paseo de la Costanera, nada menos que frente al monumento del Comandante Andresito.

El licenciado Arrúa se puso más que violento e intentó hacer valer sus pretendidas jinetas de funcionario con poder, cuando dos profesores del Educación Física del CGE –que ofician de voluntarios en las salidas recreativas y deportivas programadas por la Municipalidad de Posadas-, le pidieron que “dejara de correr” durante un horario que estaba destinado para caminatas recreativas.

En una exposición policial, radicada en la Seccional Primera, los profesores agredidos, entre ellos el director de Educación Física del CGE, Horacio Nacke, relatan textual como Arrúa se habría excedido en su reacción, que le valió la expulsión de su cargo. “Este sujeto reacciona de manera muy violenta, comenzó a levantar la voz diciendo: `¡Yo te voy a explicar, ustedes no saben nada. Yo soy parte de la mesa que hizo el protocolo y ustedes no saben nada. Yo soy el Ministro Arrúa, llámalo a quien quieras, yo no tengo miedo…”, dicen que, palabras más palabras menos, marcó terreno el ahora ex Subsecretario de Joselo Schuap, el actual Ministro de Cultura de Misiones.

Es más, cuando dijo “Ministro Arrúa…”, estallaron los grupos de wasap de los “profes voluntarios” de las caminatas de la costanera, pensando que se trataba del ministro de Turismo, José María Arrúa, quien tuvo que salir a desligarse del escándalo renovador, en pleno lunes de feriado.

Pero el “culturoso” funcionario siguió con la cantinela y los aires de poderoso influyente. Sostiene la denuncia que se fue, buscó su coche Ford Eco Sport de color naranja, se metió por la avenida de la costa –siendo que estaba prohibido, en horas de caminata-, llegó hasta el lugar donde estaban los profesores, y de nuevo arrancó con sus reclamos llenos de furia. Por lo menos es lo que expuso el director Nacke, con una Subsecretaria del Ministerio de Deportes, como testigo presencial del lamentable episodio entre funcionarios del mismo gobierno Renovador K.

Unas horas después, la información del escándalo llegó hasta el despacho del Gobernador Oscar Herrera Ahuad, quien venía de la zona del Alto Uruguay acompañado de su Ministro de Gobierno, Marcelo Pérez. Obviamente, se presume que Pérez ya había sido puesto en aviso por las autoridades policiales, teniendo en cuenta los protagonistas del episodio.

Tras meditar por un par de horas, y tras leer los acontecimientos, donde la Policía misionera no suele negociar indulgencia en las transgresiones a la cuarentena –o por lo menos, a los que detecta cometiéndolas-, el Gobernador Herrera ordenó la expulsión de Arrúa en su cargo de Subsecretario de Cultura.

“No es un área donde se pueda mitigar el impacto público. Estamos hablando de Cultura…”, se apuró a graficar un vocero de La Rosadita, cuando se le consultó si podría existir una revisión política del caso.
El licenciado Juan Carlos Arrúa no es un hombre de peso dentro de los diversos nichos de poder partidario del gobernante Frente Renovador K. Sólo trascendió que vino de Puerto Rico, y que es uno de los socios fundadores del Partido Transversal de la Respuesta (PTR) –un sello para negociar con algo más de status-, además de ser creador del Espacio por Misiones (ESpoMi) que venera a cuanto candidato tenga chances de gobernar, hasta una comisión barrial.